Isaval presenta su nuevo catálogo técnico de sistemas antifisuras para fachadas
La nueva publicación reúne criterios de diagnóstico, soluciones técnicas, componentes y recomendaciones de aplicación para prevenir la aparición o reaparición de fisuras y prolongar la durabilidad de las fachadas.
Las fisuras son una de las patologías más habituales en fachadas, tanto en obra nueva como en rehabilitación. Para ayudar a los profesionales a identificar su origen, seleccionar la solución adecuada y ejecutar correctamente cada intervención, Isaval presenta su nuevo Catálogo técnico de sistemas antifisuras para fachadas.

El documento está dirigido a arquitectos, arquitectos técnicos, prescriptores, empresas de rehabilitación, distribuidores y aplicadores profesionales. En sus páginas se recogen los diferentes tipos de fisuras, sus posibles causas, los componentes de un sistema antifisuras, el proceso de aplicación y los errores más frecuentes que deben evitarse durante la ejecución.
Un sistema antifisuras para fachadas es una solución multicapa que actúa sobre el conjunto del paramento. Combina la preparación y reparación previa del soporte con una capa base de mortero armada con malla de fibra de vidrio, una imprimación y un revestimiento de acabado. Su función es distribuir las tensiones del soporte, reforzar la superficie y reducir el riesgo de que las fisuras vuelvan a manifestarse en el acabado final.
[Descargar el catálogo técnico de sistemas antifisuras de Isaval]
Una guía para identificar, elegir y aplicar el sistema adecuado
Antes de intervenir sobre una fachada es imprescindible conocer el origen de la patología. No todas las fisuras tienen la misma causa ni requieren el mismo tratamiento.
Las fisuras no estructurales pueden estar relacionadas con la retracción del mortero, un secado demasiado rápido, la aplicación de espesores excesivos o la concentración de esfuerzos alrededor de ventanas, puertas y otros huecos.
Las fisuras estructurales o dinámicas, por su parte, pueden estar provocadas por asentamientos, movimientos del edificio, encuentros entre forjados y cerramientos o juntas de dilatación inexistentes o mal dimensionadas. En estos casos es necesario diagnosticar y reparar previamente la causa antes de aplicar el sistema antifisuras correspondiente.
El nuevo catálogo facilita esta primera identificación y ofrece recomendaciones para el saneamiento y preparación del soporte, el tratamiento de puntos singulares y la elección de los productos más adecuados para cada situación.
¿Por qué no basta con cubrir una fisura?
Aplicar una nueva capa de pintura o reparar únicamente la grieta visible puede no ser suficiente para evitar que vuelva a aparecer.
A diferencia de una intervención puntual, un sistema antifisuras crea una capa continua reforzada sobre la fachada. La combinación de mortero y malla de fibra de vidrio permite repartir las tensiones generadas por los cambios térmicos, las retracciones, las pequeñas deformaciones o las discontinuidades del soporte.
Además de prevenir la reproducción de fisuras, una solución completa contribuye a:
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- Mejorar la resistencia mecánica y frente a impactos.
- Regularizar superficies deterioradas.
- Proteger la fachada frente al agua de lluvia.
- Mantener la permeabilidad al vapor de agua.
- Conseguir un acabado continuo, uniforme y duradero.
- Reducir futuras necesidades de mantenimiento.
- Prolongar la vida útil y preservar el valor del inmueble.
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Los componentes de un sistema antifisuras
La eficacia del sistema depende tanto de la calidad de sus componentes como de su compatibilidad y correcta aplicación.
Mortero de refuerzo
El mortero permite regularizar el soporte, proporciona adherencia y protege la armadura. Isaval dispone de distintas soluciones en función de las características de la fachada, como Rhona T-700, Rhona T-711, Rhonaplast Exteriores XF, Rhona MH-622 o Rhonaplast Antihumedad.
Malla de fibra de vidrio
Rhonamesh T-150 actúa como armadura de la capa base. Correctamente embebida en el mortero, aporta continuidad y resistencia a tracción y ayuda a distribuir las tensiones del soporte.

Imprimación
La imprimación funciona como puente de unión entre la capa base y el revestimiento final. También regula la absorción del soporte, favorece una aplicación homogénea y ayuda a evitar diferencias de secado o variaciones cromáticas.
Revestimiento de acabado
La capa final proporciona protección frente a los agentes atmosféricos y define la terminación estética de la fachada. La gama de Isaval incluye acabados lisos, rugosos, minerales y elásticos, seleccionados según las prestaciones requeridas por cada proyecto.
Cinco configuraciones para diferentes necesidades
No existe un único sistema antifisuras válido para todas las fachadas. El nuevo catálogo técnico presenta cinco configuraciones principales:
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- Sistema orgánico: una solución flexible, libre de cemento y lista al uso, basada en el mortero Rhona T-711.
- Sistema de alta adherencia: pensado para soportes exigentes o poco absorbentes, con Rhonaplast Exteriores XF.
- Sistema tradicional: una solución versátil y resistente para soportes minerales y habituales de albañilería, basada en Rhona T-700.
- Sistema impermeable: indicado para paramentos expuestos al agua o a condiciones de humedad, con Rhona MH-622.
- Sistema transpirable: desarrollado para soportes afectados por humedad capilar o que necesitan mantener una elevada permeabilidad al vapor, con Rhonaplast Antihumedad.
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Cada configuración identifica el soporte recomendado y los componentes que integran las distintas capas: mortero, malla, imprimación y revestimiento de acabado.
Claves para una correcta aplicación
La preparación del soporte es determinante para el resultado. Antes de instalar el sistema deben eliminarse los revestimientos degradados o mal adheridos, tratarse la contaminación microbiológica y las eflorescencias y repararse las fisuras existentes según su naturaleza.
También es necesario reforzar los puntos singulares de la fachada, como esquinas, huecos, aristas, encuentros con ventanas y juntas de dilatación.
La capa base armada se ejecuta aplicando un primer tendido de mortero sobre el que se embebe la malla de fibra de vidrio. Los paños contiguos de Rhonamesh T-150 deben solaparse un mínimo de 10 centímetros para garantizar la continuidad del refuerzo. Tras el secado, se aplica una segunda capa de regularización que debe ocultar la trama de la malla y preparar la superficie para la imprimación y el acabado.
Además, deben respetarse los tiempos de secado y las condiciones ambientales indicadas para cada producto. Como criterio general, la aplicación debe realizarse con el soporte completamente seco, evitando la lluvia, el viento intenso, la exposición directa al sol y las temperaturas extremas.

Una herramienta técnica para obra nueva y rehabilitación
El nuevo Catálogo de sistemas antifisuras de Isaval reúne en un solo documento la información necesaria para comprender la patología, seleccionar el sistema y planificar correctamente su ejecución.
Además de las características de los productos y las configuraciones recomendadas, incorpora una guía de aplicación, soluciones para puntos singulares, errores frecuentes y respuestas a las dudas más habituales en obra.
Porque reparar una fisura es solo el primer paso. El verdadero objetivo es actuar sobre el soporte, gestionar sus tensiones y conseguir que la patología no vuelva a manifestarse.
[Descargar el catálogo técnico de sistemas antifisuras para fachadas]



